En 1986, una camiseta azul cambió de manos casi por azar en Ciudad de México, tras un inolvidable partido de fútbol. Pasaron 40 años, pero esa prenda vuelve al centro de la escena. Esta vez, en una película: La casaca de Dios.
Dirigida por Fernán Mirás, el filme se estrenó este 9 de abril en cines de todo el país, luego de su premiere mundial en el Festival de Málaga. El guion es de Marcos Carnevale, Javier De Nevares y Fernando Vázquez Mazzini, y en los protagónicos nada menos que Natalia Oreiro y Jorge Marrale.

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Un utilero, una subasta y un secreto de 30 años
Titi Malvestiti es el centro de la historia. Es utilero de un club de barrio, y dedicó su vida al fútbol. Pero, sobre todo, carga con un secreto ligado a la camiseta que usó Diego Armando Maradona en el mundial México 86.
Cuando Titi se entera de que la prenda será subastada, decide actuar: emprende una misión para recuperarla, junto a un grupo de amigos del club.
La trama de La casaca de Dios no es solo una historia futbolera, repleta de cábalas: también incorpora la pérdida de un hijo en la Guerra de Malvinas y trabaja el vínculo roto entre padre e hija. El partido entre Argentina e Inglaterra de 1986 funciona como un acto de reparación colectiva para un país que todavía estaba en duelo.
Oreiro y Marrale encabezan el elenco, acompañados por Lautaro Delgado, Rafael Ferro, Damián Canduci, Damián Dreizik, Zoe Peralta y Facundo Antman. Participan también Sergio Goycochea, Pablo Giralt y Paola Barrientos.
La casaca de Dios y la apuesta de Prisma Cine
La película es una coproducción entre Prisma Cine, Frontera+ y Condeco Media. La pata cordobesa, encabezada por Antonio Pita y Jorge Pérez Gaudio, acumula un nuevo título con proyección internacional, como ya ocurrió con La estrella azul (ganadora de dos premios Goya), El vasco, Recursos humanos, Parecido a un asesinato, o la reciente &Sons de Pablo Trapero.
La producción estuvo a cargo de Ángel Zambrano, Ramiro Navarro, Pita y Pérez Gaudio. La posproducción incluyó a profesionales cordobeses como 440 Estudio y Gonzalo Greco. La fotografía es de Lucio Bonelli y la música original de Iván Wyszogrod.
