Los días posibles, de Rodrigo Guerrero, es una película que podría incluirse en la lista de aquellas que nacen de la urgencia. Urgencia por filmar, incluso contra todo pronóstico que indique lo contrario.
Urgencia por rescatar historias olvidadas, y necesidad de afrontar el desafío que empezó con un filme pero que se convertirá una trilogía.

¿Trilogía sobre el deseo, sobre el placer, sobre el amor? Sobre todo. Los días posibles se centra en dos amigos que se reencuentran después de un cuarto de siglo sin verse. Y lo que sigue a eso son 24 horas en las que el tiempo, el amor y la distancia se ponen sobre la mesa.
La película se estrena este jueves 25 en el Cineclub Municipal Hugo del Carril de Córdoba. Para el director, haberla producido en el contexto actual del cine argentino y cordobés, tiene que ver también con el acto político de hacer cine aún cuando el sistema no acompaña.
El origen de Los días posibles podría situarse en el calendario del 2025, o 10 años antes. “En 2025 decidí que quería filmar algo. Las circunstancias para hacer películas estaban y están muy difíciles, con el Incaa sin funcionar como debería y el Polo Audiovisual complicado. Frente a esa incertidumbre y esa angustia, recuperé algo que tenía escrito hace 10 años. Lo revisé, me entusiasmé y convoqué a la misma gente con la que lo había pensado originalmente, con casi el mismo elenco”, recuerda.
–¿De qué va la hsitoria?
–Es una película sobre la amistad, sobre el amor de la amistad. Sobre cómo el paso del tiempo va configurando nuestras vidas, y sobre la distancia que puede haber entre dos personas que de jóvenes fueron muy cercanas, que dejan de verse y se reencuentran más de 25 años después. También es una película sobre el amor y el deseo, sobre las posibilidades del amor y la familia.
Una trilogía filmada con lo posible
–Fue posible hacer una película en un contexto casi imposible.
–Se pudo realizar con un esquema colaborativo. Somos todos productores asociados, todos con el mismo porcentaje. Se hizo con muy poco dinero y en pocos días, con pocos planos, pocos actores, pocas locaciones. Es un esquema que nos permite seguir haciendo películas en las circunstancias actuales.
Es la primera película que Guerrero realiza sin apoyo del Incaa. Dice que hay algo en esa actitud de filmar con amigos y con pocos recursos que no es tan distinta a como venía trabajando antes, pero la diferencia es que ahora “no había otra opción”.
–¿Cambia la forma de trabajar?
–Hace años que decidí que la experiencia de rodaje tiene que ser de una manera similar. Tenemos que pasarla bien, el equipo tiene que compartir algo del sentido de lo que la película cuenta. Eso siempre lo construyo con amigos o con gente cercana, que piensa de manera similar. Pero no queremos que esto se instale como una norma: queremos seguir haciendo películas con apoyo del Incaa, pudiendo pagarle a la gente. Córdoba lleva 20 años desarrollando una industria audiovisual que a nivel nacional es muy poderosa. Esto es una manera de resistir, de aguantar, hasta que las cosas cambien.
Para el director, haber pasado previamente por el Bafici y por Fici, les permite llegar al estreno en salas más livianos. “Ayuda, porque uno llega más tranquilo cuando la película ya tuvo algún encuentro con la gente y recibiste devoluciones. Pero estrenar en Córdoba siempre tiene algo particular”, dice. Ni hablar la presión de hacerlo en el Cineclub Municipal.
La ternura como resistencia
–¿Cuál es el hilo de las tres películas de esta trilogía que nace?
–Las tres exploran los vínculos humanos y la ternura como forma de resistencia. La ternura entendida como la posibilidad de mirar al otro, de entenderlo, de cuidarlo. En un contexto tan difícil, creo que eso hace la diferencia. A veces uno piensa que no se puede hacer nada, pero en la forma en que uno se comporta en las relaciones cotidianas hay una posibilidad de construir algo pequeño pero real.
–¿El esquema de producción de las siguientes películas se repetirá?
–Sí. Las haremos entre cinco y siete días, con equipos pequeños, con luz disponible. Lo que priorizamos es instalar el tiempo real de las situaciones, las conversaciones, siempre atravesadas por el deseo y el deber ser de algunas cosas. Ponemos en cuestión eso y abrimos preguntas. Las tres no siguen una misma historia, pero comparten una temática y un diseño de producción comunes.
Funciones de Los días posibles
La película se puede ver en el Cineclub Municipal Hugo del Carril durante una semana. La duración es de 65 minutos y la calificación es apta para mayores de 16 años.
- Jueves 25/6, a las 15.30 y a las 20.30.
- Viernes 26/6, a las 18 y a las 22.45.
- Sábado 27/6, a las 15.30 y a las 20.30.
- Domingo 28/6, a las 18 y a las 22.45.
- Lunes 29/6, a las 20.30.
- Martes 30/6, a las 18.
- Miércoles 1/7, a las 20.30.
