Un accidente aéreo, una caracola y una espiral de violencia entre niños abandonados a su suerte son elementos que definen El señor de las moscas.
La novela distópica creada por William Golding, tendrá su primera adaptación para las pantallas. En formato de miniserie de cuatro episodios, estrenará en Netflix el próximo 4 de mayo.


La serie fue adaptada y escrita por Jack Thorne, guionista reconocido por La materia oscura, Criadas y señoras y Enola Holmes (este año llega la parte 3). También fue cocreador de Adolescence.
La trama sigue a un grupo de escolares ingleses que quedan náufragos en una isla desierta tras un accidente aéreo. Al principio, intentan organizarse y mantener cierto orden, pero con el tiempo se forman tribus y estalla una violenta lucha por el poder.
El elenco principal está integrado por David McKenna como Piggy, Winston Sawyers como Ralph, Lox Pratt como Jack, Ike Talbut como Simon y Thomas Connor como Roger.
La mayoría hacen su debut frente a las cámaras en esta producción, seleccionados a través de un casting abierto conducido por Nina Gold, directora de casting reconocida por Juego de Tronos o Bebé reno, entre otros títulos.
Un mensaje para el presente
Según el sitio oficial de Netflix, Jack Thorne consideró que este es un momento oportuno para llevar la historia de Golding a las pantallas. “Como sociedad, estamos debatiendo sobre los chicos”, afirmó. “Estamos perdiendo a una generación… por el odio que absorben. Es una respuesta a su soledad y aislamiento”.
Al releer el libro, destacó el retrato de “chicos muy complejos que mantienen una relación complicada con su estatus y su ira”. Para Thorne, la historia es una síntesis de problemas contemporáneos.

Malasia como escenario y una apuesta estética particular
El rodaje tuvo lugar en Malasia, donde el equipo trabajó con las selvas tropicales y las islas deshabitadas del país para construir una ambientación que transmitiera inquietud. Según explicó el director Munden, la estética de la serie surgió a partir de las condiciones del rodaje.
Una de las decisiones más llamativas fue la de filmar escenas nocturnas durante el día mediante el uso de cámaras infrarrojas. “No podíamos rodar con los niños después de las seis de la tarde, pero gran parte de la acción transcurre de noche”, explicó Munden.
“Mark Wolf (director de fotografía) y yo desarrollamos la idea de filmar de día simulando la noche con una cámara infrarroja, que reacciona al follaje verde, transformándolo en rosa y rojo. Tiene un aire alucinatorio, acentuado por el realismo mágico”, detalló.
