En el medio del gran disparate en que se convirtió el país, como ellos mismos lo definen, Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas decidieron hacer una película: La noche está marchándose ya.
No una película a futuro, ni un proyecto para cuando lleguen mejores tiempos: una película ahora, de ahora, con lo que había, con quienes estaban cerca, en el lugar que los congrega desde hace tantos años.

El resultado es una comedia triste sobre la amistad y la precariedad que recorrió festivales de Portugal, Chile, España y Entre Ríos antes de volver a casa.
El filme se estrena este 5 de marzo en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, el mismo espacio donde fue filmado íntegramente y que además de protagonista, escenario y razón de ser de la historia, está celebrando sus 25 años de vida.

“La noche está marchándose ya”, una historia mínima hecha con lo que había
Pelu (Octavio Bertone) es treintañero, proyectorista de un cineclub en crisis. Cuando lo degradan a sereno nocturno y luego pierde su casa, toma una decisión silenciosa: mudarse al cine en secreto.
Lo que podría haber sido una historia de derrota se convierte en algo inesperado: Pelu construye una comunidad dentro del edificio con los naranjitas que custodian los autos en las inmediaciones del cine. Vale, su mejor amiga, también usa la sala, y el cine –amenazado por el cierre– se transforma en refugio.
La precaria condición económica de los personajes es parte de la misma crisis que amenaza con cerrar el espacio y disolver esa pequeña comunidad que se fue armando a los tumbos.
El cine para salvarse
La génesis del proyecto es inseparable del contexto político en que fue concebido. A pocos meses de la asunción de Javier Milei, el sector cinematográfico fue uno de los primeros blancos simbólicos del ajuste.
En ese momento, llegó una oferta desde Buenos Aires: un pequeño monto de dinero, con la condición de hacerlo rápido. En un año, máximo. “Unos meses después de la asunción de Milei, cuando todavía pensábamos más en lo que estábamos perdiendo que en cómo reconstruirnos, un llamado nos dio la chance de hacer esta película”, explican los directores.
“Para que esos fondos acotados se convirtieran en el filme, fue absolutamente necesario que un pequeño grupo de grandes amigos acepte la invitación y se sume a trabajar en condiciones sumamente artesanales, pero con la convicción de que el apego al cine, como forma de vida, es algo que no nos pueden quitar”, agregan.
La solución fue mirar alrededor, y allí estaba: el Cineclub Municipal Hugo del Carril, un espacio enorme, con rincones inusuales y una luz que se presta al blanco y negro. “Es como un set espectacular para filmar, porque es gigante, porque tiene miles de espacios muy raros y atractivos”. Filmada de noche, en blanco y negro, con presupuesto mínimo y rodaje artesanal, la película encontró en sus limitaciones parte de su identidad.

El cine dentro del cine
La noche está marchándose ya no solo habita el cineclub: lo pone a trabajar. Las proyecciones que Pelu comparte con su comunidad no son azarosas. Los directores se orientaron hacia el cine norteamericano de la década de 1930, ese período anterior al Código Hays –sistema de censura instaurado en 1934– en que los géneros todavía eran mutantes, más libres, más deformes.
Comedias que conviven con el drama, películas llenas de personajes que duermen en la calle o en asentamientos precarios, todo nacido al calor del “crack del 29”.
“Son películas vinculadas con la gran depresión, con el Crack del 29 y con un contexto social que se retrata de una manera muy potente, muy imaginativa, muy corrida del realismo crudo”, señalan Sonzini y Salinas.
El paralelo con el presente argentino no necesita ser subrayado: “La idea de gente perdiendo el trabajo, que cae de su clase social, es un motor narrativo muy universal”, dicen.
Desde esa lógica, La noche está marchándose ya se piensa como una referencia evidente a algo que preexiste, adaptada a Córdoba, a esa sala, a esos amigos y estas condiciones de vida.
Una cosecha de premios internacionales
Antes de llegar al cineclub que la vio nacer, la película dio la vuelta al mundo. Elegida como mejor ópera prima en la Internacional Cinéfila, se alzó con el premio a mejor película en el DocLisboa (Portugal), el Ficer (Entre Ríos) y el FICH (Chile). También obtuvo el galardón a mejor dirección en el Seminici de Valladolid (España) y el premio especial del jurado en el FicValdivia (Chile).
Lejos de cualquier maquinaria de distribución, La noche está marchándose ya se presenta como una producción independiente. “Somos una película muy chiquita, independiente, no tenemos una megaempresa que nos ayude con la difusión”, admiten sus directores, que confían en el boca a boca y en el vínculo directo con el público.
“La hicimos para que la vea mucha gente. Porque habla de lo que está pasando en el presente, habla mucho de lo que le pasa a la gente común, de todos los días”.
Una ofrenda al Cineclub Municipal
El Cineclub Municipal Hugo del Carril cumplirá 25 años de vida este mes de marzo. Para Sonzini y Salinas, la película es ante todo un gesto de afecto hacia ese espacio y hacia las personas que lo sostienen. “Nuestra película es una ofrenda para ellos y para nuestro cineclub, ese baluarte que nos congrega. Esta película es nuestra forma de atravesar el presente, de resistirlo como podemos, a los tumbos, con errores y desconcierto, pero procurando estar juntos”, dicen.
Hay en La noche está marchándose ya una convicción política que no pasa por la trinchera sino por la apertura: “Hay un sentido político que no tiene que ver con resistir y hacer trinchera adentro del cine, sino de abrirlo, que el cine se puede usar para un montón de cosas, no sólo para películas”, concluyen los directores.
Ficha técnica de La noche está marchándose ya
- Con: Octavio Bertone, Juana Oviedo, Rodrigo Fierro, Fabián Costa, Lionel Castelli, Atilio Sánchez, Alejandro Álvarez, Martín Emilio Campos, Pablo Limarzi, Eva Bianco, Rubén Gattino, Martín Álvarez, Simón Juan, Juan Redondo. Trabajadores del cine: Guillermo Franco, Alejandro Cozza, María Emilia Gastaldo, Lucrecia Matarozzo, Gabriela San Martín y Héctor Dástoli.
- Dirección, guion, imagen y montaje: Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini
- Casas productoras: Gong Cine y Punto de Fuga Cine
- Productores: Pablo Piedras, Eva Cáceres, Magdalena Schavelzon, Ana Lucía Frau, E. Salinas, R. Sonzini.
- Producción ejecutiva y jefatura de producción: Eva Cáceres y Ana Lucía Frau
- Productor asociado: Gonzalo García-Pelayo
- Asistencia de dirección: María Aparicio
- Gaffer: Juan Bianchini
- Dirección de sonido: Atilio Sánchez (ASA)
- Microfonista: Martín Sappia
- Dirección de arte, vestuario y maquillaje: Julia Pesce
- Encargado de locación: Martín Emilio Campos
- Corrección de color: Isla Bonita Color
- Mezcla: Klang-Sonido para cine
- Arreglos musicales: Francisco Albarracín
- Diseño de afiche: Marcelo Granero
