La mujer del río es la nueva película de Néstor Mazzini, que estrena en los cines argentinos el jueves 9, con una historia sobre violencia de género, vínculos rotos y la fragilidad del sistema judicial. Está protagonizada por César Troncoso, un actor de larga trayectoria que obtuvo una dimensión internacional gracias a su participación en El Eternauta, la serie que conquistó audiencias más allá de las fronteras.
La historia sigue a Érica, quien intenta reconstruir su vida junto a su hija Flor después de un pasado marcado por la violencia.

Pero la salida de prisión de Pedro, su expareja y padre de la niña, reaviva los miedos y reabre heridas que parecían cerradas. Un thriller íntimo y emocional que retrata de un modo muy humano y actual cómo se instala la violencia en una pareja y cómo esa violencia no desaparece con una condena judicial.
Mazzini concibe a la película como el tercer y último capítulo de su trilogía Autoengaño, que comenzó en 2019 con 36 horas, donde presentó a una familia sacudida por problemas económicos y vínculos que se fragmentaban.
En 2022, Cuando oscurece profundizó esa grieta emocional. En esta tercera entrega, los mismos personajes llegan a un punto de quiebre definitivo: no se trata de crisis financieras ni de silencios incómodos en la mesa familiar, sino de algo mucho más oscuro y urgente.

Troncoso obtuvo por esta película el premio a mejor actuación en la competencia oficial del último Bafici, reconocimiento que comparte con su coprotagonista Andrea Carballo. Es la primera vez que una pareja actoral recibe el galardón en una misma edición.
La coproducción entre Argentina y Uruguay también obtuvo el galardón a mejor largometraje de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina (ACCA), y ya comenzó su recorrido por festivales internacionales en el reciente Festival de Málaga.
“La mujer del río”, un retrato valiente
Lo que distingue a La mujer del río dentro del panorama del cine argentino contemporáneo es su apuesta estética: contar lo terrible con austeridad, sin golpes bajos.
Mazzini construye un thriller que es, al mismo tiempo, un drama profundamente humano, donde el suspenso no surge de la acción sino de la tensión emocional y de la fragilidad de los cuerpos en escena.
